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Hace unas semanas subimos un reel en el que aparecen nuestros modelos de zapatillas y tengo que hacer un ranking de cuáles prefiero. Estos contenidos cada tanto nos sirven porque además del jueguito se muestran nuestras zapatillas. Por eso mismo los solemos “pautar”. Es decir, pagar para que instagram los muestre en forma permanente y no solo a nuestros seguidores La verdad es que funcionó muy bien porque trajo varias compras pero también comentarios de gente a la que nuestros productos no les gustaron nada. Dejo una imagen que vale más que mis mil descripciones. |
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Internet siendo internet. No me quiero desvíar en eso. Pero la reacción nos dejó pensando en algo más profundo: ¿la belleza realmente es subjetiva? A esta gente no le gustaron y tal vez a mí no me gusten las zapatillas que usan pero ese no es el punto. |
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La mentira elegante de "la belleza es subjetiva" |
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Nos gusta repetir que sobre gustos no hay nada escrito. Los yanquis dicen beauty is in the eye of the beholder. Suena respetuoso. Pero cuando mirás arte, arquitectura o el cuerpo humano con atención, empezás a ver que hay patrones matemáticos que se repiten una y otra vez. El más famoso es el número áureo*. Pero hay otro todavía más omnipresente: la proporción de 2/3, conocida como la regla de los tercios.
El rostro humano está organizado en una jerarquía de proporciones. De la pera a las cejas hay aproximadamente 2/3 del rostro; el tercio superior lo ocupa el nacimiento del pelo. Y lo interesante es que ese mismo patrón se repite dentro de cada sección. Tu cerebro evolucionó leyendo caras, así que esas proporciones quedaron grabadas en lo que percibís como armonía. No es casualidad que aparezcan en la pintura clásica, la fotografía, la arquitectura y el diseño industrial. |
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La belleza no es completamente subjetiva. Es lo que se parece más a las proporciones del cuerpo humano. |
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No es casualidad que la palabra "fachada" venga de face. Durante siglos la arquitectura replicó estas proporciones con obsesión. Mirá el Taj Mahal: si dividís el edificio visualmente, la base ocupa aproximadamente 2/3 y las cúpulas con el cielo el tercio restante. Ese mismo patrón se repite en la entrada principal, en las ventanas, en las torres. Lo que sentimos como armonía, muchas veces, es simplemente proporción. |
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El arte también lo sabe |
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Mucho antes de que existiera Instagram, los pintores ya organizaban sus composiciones con esta lógica. Los elementos importantes casi nunca están en el centro de un cuadro clásico: están ubicados en los puntos de intersección de los tercios. Eso es lo que hace que una imagen se sienta más dinámica, más natural, más humano |
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Y el cuerpo humano también |
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La ropa que percibimos como más elegante también sigue esta lógica. Generalmente, de los pies a la cintura hay aproximadamente 2/3 del cuerpo, y de la cintura a los hombros el tercio restante. Por eso los pantalones de tiro alto hacen que alguien parezca más alto. No cambian el cuerpo: cambian la proporción visual. |
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Entonces, volvamos a las zapatillas |
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Cuando diseñamos en Zapiens no pensamos en hacer algo que le guste a todo el mundo. Pensamos en proporciones humanas. En cómo el pie se mueve, en cómo la silueta dialoga con el cuerpo, en cómo se ve el conjunto completo. En muchas de nuestras siluetas y proporciones entre colores aparece el mismo patrón: puntera y base en 2/3, cuello y talón en 1/3. No es casualidad. Es diseño. Hay gente contratada específicamente para trabajar eso en cada modelo. |
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¿Por qué a nuestros amigos de los comentarios no les gustan entonces? |
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Porque el ojo también se entrena. Cuando un contenido se pauta llega “lejos”. Gente que no conoce el barefoot o no tiene afinidad cultural con la propuesta. Es lógico y obvio que suceda. Si durante años el mercado te muestra zapatillas con las mismas líneas, las mismas siluetas repetidas, tu cerebro aprende a reconocer eso como "lo normal". Cuando aparece algo que rompe esa familiaridad, la primera reacción suele ser: raro, exagerado, feo. Hasta que deja de serlo. Pasó con los autos, pasó con la moda, pasó con la arquitectura.
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Diseñar no es buscar consenso. Si el objetivo fuera gustarle a todo el mundo, todas las zapatillas serían iguales. |
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Porque el ojo también se entrena. Cuando un contenido se pauta llega “lejos”. Gente que no conoce el barefoot o no tiene afinidad cultural con la propuesta. Es lógico y obvio que suceda. Si durante años el mercado te muestra zapatillas con las mismas líneas, las mismas siluetas repetidas, tu cerebro aprende a reconocer eso como "lo normal". Cuando aparece algo que rompe esa familiaridad, la primera reacción suele ser: raro, exagerado, feo. Hasta que deja de serlo. Pasó con los autos, pasó con la moda, pasó con la arquitectura.
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¿Por qué a nuestros amigos de los comentarios no les gustan entonces? |
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El diseño interesante nace de una decisión. Una proporción, una silueta, una idea. Sabiendo que no todos la van a ver igual.
Así vamos a saber si nos están hablando de proporciones o solo de sus costumbres.
Tati
* O secuencia de Fibonacci. Es una relación matemática impresionante con la que hace unos años me obsesioné pero realmente da para un newsletter entero aparte. Cuando piense cómo relacionarlo con zapiens lo recibirán.
**Las meninas es un cuadro para obsesionarse. Una vez leí un hilo en twitter sobre él y me quedó marcado. ¿Cómo hizo el tipo para generar esa sensación de profundidad en un cuadro? Mirá todos los elementos que hay y las distintas profundidades que tienen. Todo sobre una hoja. Con el código MENINAS hay otro 10%. Solo se puede usar uno, pero me intriga cuál se usará más y determinará la próxima entrega cuando vuelva a escribir. |





