El otro día les preguntamos en el video de nuestro vlog de youtube antes de la maratón de Atenas si querían que escribiera un newsletter sobre Aspasia.
La verdad que para que sea lo más natural no guionamos nada de lo que hicimos allá. Solamente cuando íbamos charlando con Fede prendíamos la cámara para integrar la conversación. Sí, soy así de pesado siempre y puedo hablar horas de determinados temas.
Por eso, a veces me extiendo y para que el video no quedara tan largo cortamos esa parte. Inesperadamente (les juro que inesperadamente) hubieron muchos comentarios pidiendo que escribiera del tema ya que no salió en el video.
Con mi último aliento de fin de año y las neuronas que aún no se fueron de vacaciones me dispongo a contarles brevemente de esta amiga.
Dicen que en Atenas todo estaba dicho.
Que era la cuna de la filosofía, de la retórica, del pensamiento crítico.
Pero hubo una persona que se animó a hacer la pregunta incómoda cuando nadie más lo hacía: Aspasia de Mileto.
Uno de esos nombres que la historia trató de borrar pero que, paradójicamente, nunca logró desaparecer del todo. Afuera de los libros de texto estuvo siglos, pero adentro de la Atenas clásica su impacto fue enorme.
Aspasia no solo fue una hetaira (un rol extraño que le permitía una libertad que las mujeres atenienses no tenían) fue también una de las grandes mentes críticas del siglo V a. C..
En una ciudad donde casi todas las mujeres vivían recluidas en el ámbito doméstico, ella estaba en la mesa donde se decidían ideas, discursos y argumentos que luego habrían de moldear la mayoría de las instituciones que hoy conocemos de occidente.
A su casa iban políticos, filósofos y jóvenes que querían aprender a pensar. Y no iban porque no tenían nada mejor que hacer: iban porque Aspasia enseñaba algo que casi nadie enseñaba —cómo formular una idea, cómo defenderla, cómo cuestionarla. Era maestra de retórica, sí, pero también enseñaba a mirar de nuevo lo que parecía obvio.
Su influencia llega tan lejos que Platón sugiere, en tono un poco burlón (a Platón lo tengo medio montado pero la corto acá para no irme por las ramas), que muchos discursos atribuidos a Pericles (Pericles fue muy capo, pueden verlo citado por Hannah Arendt, Obama y muchísimos más) tal vez los había escrito o inspirado ella. Otros autores la mencionan como consejera, como mentora y, sobre todo, como una mujer que se permitía hablar en un mundo que le decía que debía callar.
En fin, esa idea —la de cuestionar lo obvio— nos vino siguiendo desde que empezamos la maratón de Atenas.
Porque en el segundo capítulo del vlog, que sale este domingo, hay un momento donde las cosas se empiezan a complicar de verdad.
El cuerpo protesta.
La mente se pone irritable.
El reloj deja de ser un dato y pasa a ser un enemigo silencioso.
Y ahí, en ese tramo donde nadie quiere estar, aparece la pregunta que
Aspasia hubiera hecho: “¿Por qué estás corriendo, realmente?”
Los invito a compartir la pregunta con nosotros en este domingo lluvioso
https://youtu.be/CxK-iaPnweM