Hola! Soy Tati y me gustaría hablarte un poco de la amistad. Digo un poco porque los grandes temas son inabarcables y como el que mucho abarca poco aprieta, prefiero siempre apretar fuerte sobre lo muy poco que puedo . Me inspiré para escribir este correo recientemente, cuando estaba tratando de pagar una cuota y me saltaba un error en la página. Tal vez por culpa de la ansiedad moví demasiado rápido el cursor y la página salió del mail que estaba leyendo. En estos días ando bastante ansioso por trabajo acumulado, exámenes y la preparación para la maratón por lo que a veces me encuentro muy frustrado ante situaciones insólitas.
Sin embargo, gracias a eso ví un newsletter que hace mucho no abría y el título me llamó tanto la atención que tuve que entrar. Llamarme la atención no es muy difícil, hay varios temas frente a los que cedo muy fácil y uno de ellos es Borges. No porque sea un especialista pero siempre me interpela cómo todo lo que le leo pega milimétricamente en el blanco de la condición humana. El newsletter en sí corresponde a un taller literario* y justamente trata el tema de la amistad. Está por supuesto muy bien escrito y narra la historia de amistad de Borges y Bioy Casares, amigos que compartieron muchísimos años juntándose a comer varias veces a la semana.
Lo que me marcó en particular, si estás rogando que vaya al punto de una vez, fue lo siguiente: la frase de su cuento “El Inmortal” en la que dice: “Cuando se acerca el fin, ya no quedan imágenes del recuerdo; sólo quedan palabras. No es extraño que el tiempo haya confundido las que alguna vez me representaron con las que fueron símbolos de la suerte de quien me acompañó tantos siglos”.
El autor del correo lo interpreta como una idea también de la amistad entre Borges y Bioy, donde la amistad es también una confusión de identidad con el otro.
Me hizo pensar inmediatamente en algunas cosas que nos pasan en el día a día cuando trabajamos y pasamos tanto tiempo juntos. Mi novia me advirtió la otra vez cuando le hablaba de distintos efectos de los entrenamientos que evidentemente había pasado demasiado tiempo con Fede. Fede me contó también que la semana pasada sin darse cuenta pidió un expreso frío con agua tónica en un bar, bebida que no le gusta pero que yo me pido cada vez que estoy en un café.
En estos tiempos en que hay un interés muy grande por exacerbar identidades, dejar que las nuestras se confundan en los bordes con las de los que tenemos cerca nuestro me parece un acto más de resistencia. Por eso defendemos a los que queremos como si se tratara de nosotros mismos y nos alegramos por sus dichas a veces más que por las nuestras.
Un abrazo, muchísimas gracias a todos quienes están participando de la preventa de las BE Baco y feliz día del amigo!
* Es el taller de nuestro LLach favorito, Santiago. Se llama chasco. Me pareció noble mencionarlo ya que disparó la idea de estas líneas. ** Les dejo el video con el que me crucé por primera vez con este cuento. El Tati adolescente esperaba todos los lunes a las 21 hs que empezara “Filosofía aquí y ahora”. |
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La foto data del 2018. |